miércoles, 22 de abril de 2015

Punto y final

Queridos, y queridas,
no me andaré con rodeos, pues odio las despedidas.
Llegó la hora de poner punto y final a nuestra historia. He disfrutado muchísimo con vosotros, con este blog y con todo lo que he podido sacar en él, pero creo que ya toca a su fin. No os voy a dejar solos, no os preocupéis, me traslado a una nueva página, desde la que poder dar rienda suelta a mi imaginación. Hoy empezaré en ella copiando una de mis publicaciones aquí que más me ha gustado, pero os prometo una sorpresa para mañana, un texto con el que realmente me siento identificado.
Os dejo al final de esta entrada mi nueva dirección. Sed buenos, leedme y compartid mi blog con todos aquellos que creáis que puedan apreciarlo.
Muchas gracias por todo lo que me habéis dado, siempre estaré en deuda con vosotros.

https://guitarristadeaire.wordpress.com/

lunes, 13 de abril de 2015

Querido yo.

Querido yo,
no sé cuando leerás esta carta, o si la leerás siquiera, pero quiero que sepas que, pase lo que pase, sigue siendo quien eres, hoy estarás orgulloso de todo lo que has andado.
No sé si la vida que llevo ahora se asemeja demasiado a lo que deseaba cuando tenía tu edad, para nada; no te voy a engañar, pero una cosa tengo clara, ahora no lo cambiaría por nada.
No soy el tío chungo con el que soñábamos, no soy el que más folla ni el que más lo parte, pero sé quien soy y estoy orgulloso de ello, como lo estarás tú cuando llegues a este día.
No he encontrado todavía alguien junto a quien amanecer cada mañana, pero no me preocupa, ahora mismo ni yo me aguanto cuando sale el Sol, como para cargarle ese marrón a otra persona.
Todavía no he encontrado a quien llevar a las comidas familiares, o sí..., bueno, es complicado; pero no te preocupes, mi abuela, tu abuela, nuestra abuela, sigue juntando los pedazos en los que muchas otras nos rompieron en cada abrazo.
Pero, tranquilo, no todo son malas noticias, hay cosas buenas.
He entendido que la felicidad no depende de nadie más que yo, osea tú. He llenado mi vida de gente maravillosa con la que pasarme horas hablando, intercambiando escritos, lágrimas; sí, se puede llorar de alegría pequeño, comidas, sonrisas, vivencias, o simplemente tiempo. Esa gente no te va a hacer feliz, porque tú ya eres feliz, esa gente te va a elevar a algo más que la felicidad, te va a llenar. Y, joder tío, cuando llegues a este punto lo entenderás todo, ahora solo puedo decirte que esas personitas son lo mejor que me han pasado en la vida. Las hay que han llegado por casualidad, vía Facebook, Twitter, Whatsapp, un partido de fútbol, una sonrisa en el pasillo, un comentario en una página web, cualquier cosa. Otras que siempre han estado ahí porque habéis crecido juntos: tus amigos de toda la vida, esos con los que te pasarías horas y horas recordando todo lo vivido juntos. Y otras que llevan tiempo ahí, pero a las que nunca les había prestado suficiente atención. Esas, quizá, son las mejores. Porque llevas años conociéndolas, pero realmente no sabes nada de ellas. Son amigos de amigos, lo típico, a los que tienes agregados y saludas por ahí, pero poco más. Solo te pido una cosa, querido yo, que des un paso al frente y te atrevas a conocer a esas personas, porque quizá, y solo quizá, cambien tu vida.
No te dejes enredar por cantos de sirena, los dos sabemos que eso no nos va. Preocúpate por aquellos que quieres, que quiero, sin dejarlos de lado. Ellos, como dice Rayden, son tu hogar. Yo tengo 9 casas y lo único que intento es que ninguna de ellas me eche de menos.
Hablando de Rayden, Rayman no, Rayden. Todavía no lo conoces, y es normal, ya lo harás. Que sepas que va a cambiarte la vida. Ya se lo agradecerás, algún día, en esas ando yo también. Me prometieron que algún día lo conocería, y ojalá a mí también me escribiera una carta mi yo del futuro para decirme que ya lo he conocido, pero no es el caso, por el momento. Sin embargo, hace nada, he, bueno, has, cumplido el sueño de verlo en directo, y ha sido, de lejos, uno de los mejores días de tu vida. Impresionante, de verdad.
Como lo fue estar en el Calderón, en un partido del Atleti, por primera vez. Sin palabras, el ambiente, la afición... aquello era la gran familia de la que siempre tu padre te había hablado. La gran familia a la que los dos sabemos que volveremos, tarde o temprano.

Querido yo,
no sé cuando leerás esta carta pero quiérete, quiérete mucho. Y quiere todavía más a aquellos que son tu hogar, que han sido tu payaso cuando llorabas y que te han tomado de la mano cuando te has sentido perdido. Quiere a aquellos que han puesto tu vida patas arriba, pero que se han quedado a tu lado a ponerle remedio. Quiere a los que han compartido contigo algo más que un simple recuerdo. Quiérelos como solo tú sabes.

lunes, 6 de abril de 2015

Desconcertado

Así vivo, desde hace un tiempo, perdido en mi propio mundo. Sin saber a dónde ir, qué hacer ni en quién confiar. Es duro esto de sentirme un extraño, de no ser capaz de reconocerme cuando me miro al espejo.

He probado eso de salir a correr, pero tampoco funciona, el viento susurra tu nombre a cada zancada, o es que quizá cada vez estoy más cerca de volverme loco. He intentado también eso de darme a la bebida, pero no valgo para esto, el alcohol está asqueroso, y con lágrimas aún sabe peor. Los amigos están ahí, pero ya nada es como antes, todos hemos cambiado.

Y eso me lleva a encerrarme en el pequeño santuario que es mi habitación. Estas cuatro paredes me van a volver loco igual, pero total, ¿qué va a salvarme de mi locura si ya ni tú lo haces?; al menos, aquí me siento seguro, en un lugar que conozco y en el que no tengo que esconder lo que pienso o siento.

Quizá tendría que haber hecho caso a esa voz amiga, que me avisó del riesgo que corría. Me hubiera evitado las hostias, es cierto, pero entonces nunca te habría visto sonreír así. Y casi que prefiero verte sonreír, total, mi vida ya era un caos antes de que tú aparecieras.

Me encantaría poder decir, como Rayden, "que el pasado ya es "historia", el "presente" un regalo morena y del futuro no sé que será pero será a tu lado yo seré algo tuyo y tu mi eternidad...", pero tengo demasiado miedo como para oír algo que podría destrozarme.

Te odio, ya te lo dije, por hacerme sentir esto. Te odio por tenerme desconcertado, por no saber nunca qué piensas o sientes, por no ser persona hasta que me sonríes. Pero, por encima de todo, me odio, por haber vuelto a creer, en ti, en mí, en un nosotros que nunca ha existido. Me odio por haber creído que esta vez sería diferente, que tendría el valor suficiente para dar un paso adelante. Me odio por ser incapaz de decir "te quiero".

miércoles, 1 de abril de 2015

Castillo de naipes

Llega un momento en la vida de todo hombre, o mujer, o ser humano, no sé si a los animales les ocurre lo mismo, en el que todo lo que conoce se desmorona por completo y tiene la sensación de estar pisando sobre arenas movedizas.
De nosotros mismos depende cómo salir de este atolladero, aunque la mayoría de las veces tengamos que hacerlo apoyados en los que nos rodean, con los que compartimos nuestro día a día y en los que más confiamos.
Ahora bien, ¿qué hacer cuando uno de los pilares de tu vida se derrumba como un castillo de naipes?
Es cierto que yo fui el primero en meter distancia entre nosotros, no podíamos seguir manteniendo una relación que no llevaba a ningún lado y nos hacía daño a todos, sin embargo, cada vez que nos veíamos y estábamos juntos, por poco que fuera, volvían a revivir las cenizas de lo que un día fuimos; un todo inseparable.
Las anécdotas de todo lo vivido juntos son incontables y motivo de risas y llantos, de risa, cada vez que nos juntamos, y eso no lo cambio por nada, lo prometo; a pesar de no prometer nunca nada.
Pero hubo un momento en el que algo pasó entre nosotros y a partir de ahí ya nada volvió a ser lo mismo. Ambas partes nos esforzábamos por mantener unida una relación que sabíamos que, a la larga, tenía fecha de caducidad.
Vamos a seguir viéndonos y coincidiendo, compartiendo momentos que, quien sabe, ojalá puedan volver a reavivar esto, aunque lo dudo. Hace mucho tiempo que el abismo entre nosotros es demasiado grande como para cruzarlo a nado, como para arriesgar una vida, que hace mucho que perdí, para intentar recuperar otra que no sé si realmente quiero recuperar.
No os miento cuando digo que habéis marcado mi pasado, mi presente y mi futuro. Vivimos juntos el primero de estos, para poder separarnos ahora buscando algo que nos lleve a un verano moral en el último de ellos.
Trato de buscar que pasó para que todo esto sucediera, pero no encuentro más respuesta que la de una botella de alcohol vacía. Quizá fue eso, os aferrasteis a ella y yo me quise deshacer demasiado pronto. No os culpo, nunca, si soy quien soy también es, en parte, culpa vuestra. Me vais a tener aquí para lo que necesitéis, ni falta hace que lo diga.
Por último, ya solo me queda agradeceros lo que habéis hecho. Me habéis dado una lección de madurez, algo que siempre, aunque no quisiera, os eché en falta. Habéis borrado los puntos suspensivos que dejé a nuestra historia para dejar uno solo.
De ambas partes depende que sea seguido, aparte o final.
Gracias por todo.

domingo, 22 de marzo de 2015

Y llegaste tú

Dicen que hay dos tipos de personas en este mundo: los que llegan, ponen tu vida patas arriba y luego desaparecen; y los que están ahí para poner orden cuando los primeros aparecen, pero de los que nos olvidamos después, porque no son lo suficientemente interesantes para nosotros como para prestarles más atención. 
Siempre he creído que hay otros dos tipos de personas: aquellos tan súmamente aburridos que están ahí porque tienen que estar y basan su existencia en tratar de sumar minutos esperando a que algo interesante les pase; y aquellos que llegan a tu vida como un huracán, la ponen patas arriba y se quedan, ayudándote a colocar cada cosa en su sitio después de la tormenta. 
Creo que estos son los mejores que te puedes encontrar, aunque en la vida, como en todo, siempre es bueno la variedad. 
Todos necesitamos de ese alguien que entra sin llamar permiso, nos hace sentir infinidad de cosas que creíamos que no volveríamos a sentir y se larga, tal como llegó, sin hacer ruido; pero dejándonos sumidos en la más profunda oscuridad, con miedo a mirar a la luz. 
Entonces aparece ese ángel salvador que ha estado ahí siempre, esa persona que nunca nos ha abandonado pero a la que quizá nunca prestamos suficiente atención. Es en ese momento cuando, al menos yo, me siento más mierda todavía, no por haber dejado que me rompieran; que también, sino por tener la cara dura de dejar que me ponga la tirita aquella persona que necesitó dos cajas de éstas mientras yo dejaba que un huracán pusiera mi vida patas arriba.
Luego está el aburrido, que se deja llevar por la vida. Quizá te da la sensación que no puede aportarte nada, y en la mayoría de los casos será así, pero siempre hay algún iluminado que se sale de la norma y te permite ver que quizá un poco de rutina no esté tan mal. Te ayudará a conocerte mejor a ti mismo y será una pequeña isla en el inmenso océano, pero no será un buen lugar para quedarte mucho tiempo.
Y luego están esas personas que, como las primeras, entran en nuestra vida y la ponen patas arriba. Pero en lugar de desaparecer, se quedan a tu lado, miran el desorden que han provocado y, cogiéndote la mano te dicen: "Tranquilo, que esto lo arreglamos". Y ya está. Y ninguno de los dos necesitáis más. Poco a poco las cosas irán volviendo a su lugar, aunque ya nada será nunca como antes. Esa persona le dará su toque a la decoración y te hará ver otras cosas, diferentes puntos de vistas, otras mentalidades que te abrirán la puerta a paisajes preciosos, en los que, a veces, también llueve. Pero bueno, para ver el arco iris hay que soportar la lluvia, ¿no?
Y luego estás tú...
que sí, llegaste a mi vida y la pusiste patas arriba; como muchas. Ahora solo queda por ver si saldrás corriendo como ellas, o te quedarás para ayudarme a recomponer este desorden.
Tú decides. 

lunes, 23 de febrero de 2015

Seny i pit

-Va tío, levanta, hostias más grandes te has pegado, cabezón.
+Tú... ¿Qué haces tú aquí?
-¿Otra vez la misma conversación? Recuérdalo, siempre.
+¿A pesar de todo?
-A pesar de todo.
+¿Por qué?
-Porque sin ti no podría vivir, ya lo sabes.
+Te odio.
-¿Por qué?
+Porque siempre me haces quedar como un inútil, por dejarme ir a mi bola cuando sabes que tienes razón... por no haberme hecho retroceder a tiempo.
-Eso nunca. Para atrás ni para coger impulso, ¿lo recuerdas?
+Creo que eso va a acabar matándome, no sé porque coño sigo haciéndole caso.
-Porque eres así, no puedes hacer nada por cambiarlo.
+¿Un gilipollas?
-Un soñador.
+Ya ves tú, para lo que me ha servido...
-Algún día me entenderás, recordarás todo esto y te reirás.
+¿Me lo prometes?
-No puedo prometerte nada, pero confía en mí. ¿Cuándo te he mentido yo?
+...nunca...
-Vamos, va, nos queda una vida por delante.
+Tienes razón tío... gracias.
-¿Por qué?
+Por no cansarte de mí, por estar ahí siempre que me caigo, por darme la libertad de pegármela y volver a por mí con una sonrisa, sin sorna.
-Para eso estamos, ¿no?
+A veces me pregunto qué sería de ese gilipollas que duerme sin ti...
-Pues lo mismo que sin ti, no se hubiera levantado nunca.
+Pero, sin mí nunca hubiera caído...
-¿De verdad lo crees?
+Sí, siempre soy el que lo hace caer.
-Esto no es tú o yo, tío, esto es nosotros.
+Pero sin mí os iría mucho mejor, reconócelo.
-Nunca. Somos un equipo, seny i pit, ¿recuerdas? Sin ti no soy nada.

domingo, 15 de febrero de 2015

Promesas

-Oye tío, ¿puedo preguntarte algo?
+Claro, adelante.
-Hace mil que nos conocemos, ya sabes, y en todo este tiempo nunca te he visto prometer nada... ¿por qué?
+¿De verdad quieres saberlo?
-Me llama la atención, más que nada, pero si no quieres hablar del tema no hay problema.
+No, tranquilo, te lo contaré. No hago promesas porque soy incapaz de cumplirlas, así de simple.
-Pero, hombre, todos hemos roto alguna promesa pero no por eso hemos dejado de creer en ellas.
+Yo sí, estoy cansado de decepcionar a aquellos que me rodean y creen en mí, por eso dejé de hacer promesas. Prefiero no comprometerme a nada y no fallar por simple gusto, porque me motiva aquello que hago, que prometerte que voy a hacer algo y defraudarte porque he perdido el interés en lo que te dije.
-Pero... habrá alguna promesa que hayas cumplido, digo yo...
+No creas, únicamente recuerdo haber cumplido una, aunque cada vez tengo más ganas de romperla. -Ah sí, ¿cuál es ésa?
+Prometí a mi madre mantenerme con vida, no dejar que esta mierda me matara, pero cada día que pasa tengo más ganas de meterme un tiro entre las cejas y dejar este puto mundo.
-Joder macho, no hables así, de verdad que quitas las ganas de vivir a cualquiera... Prométeme que de aquí en adelante vas a ser más optimista.
+¿¡Tú eres tonto o qué coño te pasa!?
-Tío, cálmate, no quería que te enfadaras. No es tan difícil como crees, verás, solo tienes que creer en ti mismo y esforzarte por no decepcionarte. A fin de cuentas, te estás comprometiendo contigo mismo y no con la persona con la que mantienes la promesa.
+¿Pero tú de verdad crees que alguien como yo puede creer en sí mismo?
-¿Tan difícil es? Yo creo en ti, y seguro que no soy el único.
+No me vengas con chorradas, qué cojones vas a creer tú en mí. La única que en algún momento creyó en mí fue ella, y mira cómo acabó...
-¿Tu mujer?, ¿qué le pasó?
+Malgastó la vida intentando cambiarme, tratando de convertirme en el hombre del que ella se había enamorado. Le prometí mil veces que dejaría las drogas y la bebida y mírame, llevo más mierda dentro que Charlie Sheen.
-¿Y por qué no lo hiciste?, estaba en tus manos...
+Supongo que la quería demasiado como para dejar que se anclara a este barco hundido. Veía más fácil seguir en el fondo del océano y dejar que la corriente se la llevara a intentar salir a flote para acabar volviendo al lugar del que huía. Yo soy ésto, tío, y eso no lo va a poder cambiar nadie; por mucho que quiera, por mucho que la quiera.
-¿Ni siquiera el miedo a perderla te pudo hacer cambiar?
+Ella fue, es y será el amor de vida, tío, pero a esta mierda no se le puede llamar vida. Dejarla ir era la única manera de salvarla...
-¿Por qué nunca me habías hablado de ésto?
+No sé...
-Sabes que puedes salir de ésto, solo tienes que quererlo. Veo en ti a un hombre capaz de hacer lo que se proponga, basta sólo con que lo desee de verdad... ¿por qué sigues con la cabeza hundida en el barro?
+Quizá me gusta demasiado el alcohol, o los porros. Quizá me ves hablándole a una botella de whisky porque ni las putas que pago me soportan. Quizá lo mejor para todos sería volarme los sesos y desaparecer de una puta vez, convirtiendo el mundo en un lugar un poquito más limpio, a pesar de que eso supusiera faltar a la promesa que hice a mi madre; aunque bueno, otra más ya...

jueves, 12 de febrero de 2015

Nunca será siempre

Nunca me oiréis quejarme, nunca. Nunca escucharéis salir de mi boca una queja, un lamento o un reproche por la presión que hay depositada en mí, nunca. Nunca me veréis tocar fondo, por muy abajo que llegue; creedme cuando os digo que nunca, es nunca.

Puede sonaros arrogante, creído, soberbio y vanidoso, puedo pareceros un estúpido que se cree que va a comerse el mundo sin saber que éste va a por él con cuchillo y tenedor, pero nunca, nunca, me podréis tachar de tal, pues no encontraréis en mí aquello que creéis. Y cuando os digo que nunca llegaréis a conocerme, es porque nunca lo haréis.

Soy de los que no cree en la casualidad, a mí me va más eso de la causalidad. Soy de los que tiene lo que se gana, de a los que no abren puertas por ser el hijo de tal, el primo de cuál o el amigo de aquél. Yo soy mi nombre, y mis apellidos, y el sudor será la única corona que adorne mi frente. Cómo dijo Nuno hace poco, echadme a mí la mierda y vosotros disfrutad, estoy aquí para eso. La presión puede contigo, sí, cuando no estás preparado para ella. Pero llega un momento en que necesitas de esa presión, un momento en el que lleváis tanto tiempo juntos que el día que te levantas y tienes la sensación de que no hay unas esperanzas puestas en ti o unas expectativas por cumplir notas que el mundo se te viene encima. Y en ese instante es cuando te das cuenta de que necesitas que la gente espere cosas de ti, que esa presión te hace mejor, y esas ganas de querer ser mejor cada día te hacen todavía mejor y poner el listón todavía más arriba. Y eso, amigos, es un círculo vicioso. Puede llevaros a la gloria, pero patinad y os despertaréis en un infierno del que no saldréis.

Nunca me oiréis, tampoco, decir "te quiero", y no porque no lo sienta, la verdad. Soy de esas personas que saldría a la calle y se lo diría a todas aquellas personas que le rodean en su día a día, que le ayudan a ser mejor. "Oye, gracias por hacerme mejor, por estar ahí siempre, te quiero". Queda de puta madre, ¿eh?.
Pero no, yo es que he perdido la fe en esa frase. Aquellos que se merecen oír esas palabras de mi boca ya me conocen, y son los que más cerca están de conocerme realmente, pues todavía no me conozco ni yo.

Y a ti, sí, tú que eres realmente uno de los motivos de estas líneas. A ti no te diré "te quiero", aunque sí soy sincero he de decir que quizá me hayas hecho recuperar la esperanza, quizá he vislumbrado en tus ojos un ápice de cordura en este mundo de locos. A ti te diré que te odio, y te lo repetiré mil veces, quizá por eso de que del amor al odio hay un paso, o al revés. O quizá, sólo, porque en el fondo, una parte de mí sí que te odia.
Te odia porque has conseguido alejarme de ella, de esa voz interior que me dice que no lo haga, que no te sonría y mucho menos que me espere a que me la devuelvas. Quizá te odia porque has conseguido que, por primera vez en mucho tiempo, esa voz se calle y deje paso a una oda a la esperanza.
Pero oye, que te odio, y que nunca voy a decirte "te quiero", pero...
nunca será siempre.

domingo, 1 de febrero de 2015

Droga.

-Puedes creerme cuando te digo que yo no elegí esto, de veras.
¿Quién en su sano juicio se iba a dejar enredar en una mierda cómo esta, sabiendo todo lo que puedes perder?
+Pero, ¿y lo que puedes ganar?
-Todavía eres demasiado joven para saber de qué va todo esto, pero aquí nunca ganas. Esto es como el blackjack, el que más tiene siempre pierde.
+¿Qué es el blackjack? 
-Un juego de cartas. 
+¿De verdad crees que esto es cómo un puto juego de cartas? 
-Quizá no, tienes razón. Esto es más bien como una droga. 
+¿Una droga? 
-Sí, una droga. Te engancha, al principio piensas, 'nah, yo controlo, esta mierda no me va a pillar a mí', pero a medida que pasa el tiempo te das cuenta de que necesitas más y más, de que las cosas se te han ido de la mano y ya no dependes de ti. Esa mierda, al final, es lo único que te hace feliz. 
+Pero...¿y si lo sabes, por qué empiezas? 
-Pues como todos, supongo, por diversión. Por curiosidad, porqué todos lo hacen y te dicen que es increíble. Ahora bien, nadie te habla de lo que viene después, nadie te dice que al final acabarás en el barro, hecho una mierda. Supongo que, como todo en la vida, para vender hay que mentir. 
+También tendrá su lado bueno, digo yo. 
-¡Hombre claro! Si no ya sería de gilipollas... Pero no compensa, te lo aseguro. 
+Entonces, ¿por qué sigues enganchado? 
-Supongo que el ser humano es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, o con la misma mierda, en este caso.
+¿Y cómo dices que se llama esa droga?
-Algunos insensatos la llaman amor.

lunes, 26 de enero de 2015

Oye tío...

-Oye tío, ¿te puedo llamar tío, verdad?
+Claro hombre, como tú quieras. ¿Qué pasa?
-No sé, verás, hace tiempo que vengo dándole vueltas a una cosa y la verdad es que no sé cómo entenderlo...
+Adelante, te escucho.
-Verás, ¿te pido una cerveza? -¡Oye, rubia, dos cervezas por aquí! ¡Gracias guapa!- A lo que iba...
+Dime.
-Hace ya mucho que, no sé si es por la edad, el tiempo que anda loco o los pocos momentos de lucidez que me deja el alcohol, que me estoy dando cuenta de una cosa...
+Tú dirás.
-Si me fueras preguntado hace un tiempo, ponle un año, cómo era mi mujer perfecta, hubiera dicho.
+Rubia, alta, con los ojos claros y bien dotada; o bien morena, bajita, con los ojos claros e igualmente dotada. ¿Y qué?
-Eso. ¿Te parece poco? Hasta ahora siempre he tratado a las tías como un trozo de carne, algo con lo que divertirme y pasar el tiempo, pero...
+Pero ha aparecido alguien que te ha roto los esquemas, ¿no es así?
-Sí, osea, no, ¡joder!. Mírame tío, me tiemblan las rodillas...
+Quién te ha visto y quién te ve...
-¡Calla tío! Ella es preciosa, pero no es eso lo que me llamó la atención.
+Ya, claro, ahora me vas a venir con qué te enamoraste de su sonrisa... No me cuentes milongas, yo no soy una de esas niñatas que lee las mierdas que escribes.
-Tú no la has visto sonreír, pero no, no es eso. Es sólo que me gusta pasar tiempo con ella, aunque solo sea hablando; irónico, ¿verdad?, hasta ahora lo único que me interesaba escuchar de una tía era su talla de sujetador, y ahora soy capaz de pasarme horas embelesado escuchando su voz sin pensar en nada más.
+Tú lo que estás es borracho.
-No, de verdad tío, créeme, hay algo en ella que, no sé, la hace diferente. Consigue que quiera pasar tiempo a su lado, conocerla. Me hace querer ser mejor persona.
+¿Y eso se lo dijiste para llevártela a la cama, o con ella no funcionó?
-De verdad tío, eres imposible. Imbécil.
+No soy más que un producto de tu subconsciente, soy sólo aquello que durante años has creado dentro de ti. Fíjate, levanta la cabeza de la barra. ¿Ves a alguien sentado a tu lado?